(Thorens de Saboya, 21 agosto 1567 - Lyon, 28 diciembre 1622)
Hijo primogénito de una de las más nobles, antiguas y distinguidas familias de Saboya, estudió en París y Padua, doctorándose en Jurisprudencia a sus veinticuatro años. En 1593 renunció a su brillante posición alcanzada y abrazó la carrera eclesiástica. Preboste de la catedral de Annecy, misionero del Chablais, país dominado por los herejes, obispo de Ginebra donde desplegó toda su actividad apostólica. Junto con Santa Juana Francisca de Fermiot, Baronesa de Chantal, fundó el Instituto de la Visitación (Salesas); redujo a gran número de herejes; escribió grandes obras ascéticas, entre las que sobresalen la «Introducción a la vida devota» que ha sido traducida a todos los idiomas del mundo, dedicado a las almas que viviendo en la tierra aspiran a la santidad; las «Reglas de San Agustín y constituciones para las hermanas religiosas de la Visitación y sus «Sermones». En 1622 fué a Aviñón para recibir a los Príncipes de Piamonté, luego a Lyon, donde murió. Beatificado en 1661; canonizado en 1665 por Alejandro VII; proclamado Doctor de la Iglesia por Pio IX en 1877; y en 1923, declarado, por Pío XI, Patrón de todos los periodistas y escritores católicos.
(Soana, hacia 1020 - Salerno, 25 mayo 1085)
Se llamaba Hildebrando y era de origen probablemente germánico. Fué el alma de la reforma de la Iglesia en el siglo XI, llamada <<reforma gregoriana». Moralista sobre todo, jurista, político, teólogo, se esforzó por suprimir la simonía (tráfico de beneficios) y otros vicios que corrompían al clero. Cinco pontífices encontraron en Hildebrando el consejero sabio y prudente, siendo durante veinticinco años el alma del Papado. Fué elegido Papa el 22 de abril de 1073. Sus relaciones con Enrique IV, emperador de Alemania, amistosas al principio, se tornaron en 1075 insostenibles por la cuestión de las Investiduras, que ya habían sido condenadas por el Papa, a pesar de lo cual Enrique continuaba otorgándolas. A las amonestaciones del Papa, Enrique contestó con la Dieta de Vorms, que depuso a Gregorio VII, cosa que indispuso al emperador con numerosos príncipes; deseando verse libre de la excomunión que pesaba sobre él, solicitó su perdón en Canosa. Una vez absuelto, no cumplió las condiciones impuestas por el Papa, siendo de nuevo excomulgado y produciéndose una encarnizada pugna, que dió como resultado la prisión de Gregorio VII en el castillo de Sant'Angelo. Retirado a Salerno, murió, fiel a la gran idea de toda su vida de libertar la Iglesia, pronunciando al morir estas palabras: «Amé la justicia y aborrecí la iniquidad: por eso muero en el destierro».
(Clermont, hacia 540-594)
Obispo de Tours, primer historiador de los francos. Huérfano de noble familia, fué educado por su tío, el obispo de Clermont. En sus obras «Vida de los Santos Padres», «Virtudes de San Martín» y en su «Historia de los francos», se muestra un excelente narrador. A él se debe la difusión, en la Alta Edad Media, de las principales figuras hagiográficas, entre ellas la de su antecesor San Martin de Tours.
(Loyola, a fines de 1491 - Roma, 13 julio 1556)
Santo español fundador de la Compañía de Jesús; nació de una noble familia vasca. En su juventud se dedicó a la milicia y defendió la plaza de Pamplona contra los franceses, siendo herido en una pierna, el 20 de mayo de 1521. Durante su convalecencia, empezó a leer libros piadosos y sobre la vida de Cristo, que le decidieron a consagrarse al servicio divino. Comenzó Íñigo por retirarse a meditar a una cueva de Manresa (1522) y allí compuso sus famosos «Ejercicios Espirituales», el libro más importante del catolicismo moderno. Marchó a Palestina y a su vuelta estudió latín, en Barcelona (1524); humanidades en las Universidades de Alcalá (1526) y Salamanca (1527); y, por último, en París, para completar su formación teológica en la Sorbona (1528). Allí, con otros estudiantes amigos, fundó la Compañía de Jesús para luchar contra la reforma protestante, con un empuje que tanta gloria debía dar a la Iglesia. Después de varias, vicisitudes y mucha oposición fué aprobada por el Papa, Paulo III, en 1540. En 1538 celebró Íñigo su primera misa, al año siguiente resumió en cinco artículos principales los propósitos de la Orden que acababa de fundar. Durante quince años la gobernó con acierto y extraordinarias dotes organizadoras, y redactó las constituciones de la Compañía. En 1541 fué elegido primer General de la Compañía de Jesús. En 1551 fundó el Colegio Romano y en 1551 el Germanium. Es la personalidad más sobresaliente de la renovación católica del siglo XVI; el santo de la Contrarreforma y del activismo religioso. Dotó a la Iglesia de instrumentos para fortalecer el Papado, luchar contra Calvino y la herejía, y conquistar nuevas almas en los pueblos infieles, por medio de un apostolado, del que fue señera figura San Francisco Javier. San Ignacio de Loyola fué canonizado por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622
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