(Paris, 14 mayo 1601 - 14 mayo 1643)
Rey de Francia, hijo de Enrique IV y de María de Médicis. Durante su minoría, se encargó de la regencia su madre y más tarde, durante dieciocho años, dejó el gobierno en manos del cardenal Richelieu, aunque muchas veces tenía participación en la política de su ministro. Tuvo que desterrar a su madre, que no cesaba de intrigar contra él y el Cardenal. En realidad la historia de su reinado es la historia de Richelieu, pero no en el sentido de que el monarca no tenía voluntad sino de que comprendió la grandeza del objeto perseguido por este cardenal y le prestó su apoyo consciente, según prueba Saint-Simon en su «Paralelo entre los tres reyes Borbones». Fue enfermizo y tímido, de costumbres morigeradas, pero valeroso en la guerra. Casó con Ana de Austria y tuvo dos hijos: Luis, que le sucedió con el nombre de Luis XIV, y Felipe de Orleans, que fundó la Casa de este nombre. Las obras artísticas producidas en Francia durante su reinado responden al llamado «estilo Luis XIII».
(Madrid, 25 agosto 1707 - 31 agosto 1724)
Rey de España, hijo de Felipe V y de M. Luisa de Saboya, fue apadrinado por el rey de Francia Luis XIV, en cuya representación vino a España el duque de Orleans. En 1709 fue proclamado Príncipe de Asturias, y en 21 de enero de 1722 casó con Luisa de Orleans, duquesa de Montpensier, que solo contaba doce años de edad. Por abdicación de su padre Felipe V, fue proclamado, rey el 9 de febrero de 1724, siendo muy bien recibido por el pueblo, pues era bueno e inteligente. A pesar de su abdicación, Felipe V no renunciaba a intervenir en los asuntos de Estado, de modo que el nuevo rey poco tenía que hacer, y, además, no demostraba grandes aficiones al gobierno. De hecho hubo, pues, dos Cortes: una en San Ildefonso, donde residía Felipe V con su esposa, y otra en Madrid. Su corto reinado de sólo seis meses no se significó por ningún acto digno de mención; los historiadores elogian la piedad y discreción del malogrado príncipe, si bien dejaba que los demás abusasen de su autoridad, preocupado por las costumbres licenciosas de su esposa. No pudo realizar las esperanzas que había hecho concebir.
(Chasseneuil, 778 - Ingelheim, 20 junio 840)
Emperador de Occidente, hijo de Carlomagno y de Hildegarda. En 814 sucedió a su padre, y en Reims, en octubre de 816, fue coronado Emperador por el Papa Esteban IV. En el año 817 asoció a su hijo Lotario al Imperio y dio a Pipino la Aquitania y a Luis la Baviera. Casado en segundas nupcias, tuvo otro hijo, Carlos, que motivó otro reparto del Imperio, creándose para él un nuevo reino, el de Alemania. Este nuevo reparto motivó luchas sin fin entre sus hijos y entre éstos y él, unas veces en favor de uno, otras en favor de otro. A su muerte, sus estados quedaron en la mayor anarquía debido a su falta de energía, a pesar de que fue un rey bueno, justo y con buenas intenciones. No tenía afición a la guerra. Se ocupó especialmente de la reforma del clero, de los asuntos eclesiásticos, y de la administración de la Iglesia.
(París, 18 enero 1641 - Versalles, 16 julio 1691)
Ministro de la Guerra de Luis XIV, desde 1668. Hombre sin corazón ni sentimientos, cínico, brutal y violento, fue incomparable como administrador, enérgico, hábil y extraordinariamente laborioso. Su mayor mérito fue la reorganización del ejército francés: introdujo el uso de la bayoneta y mejoró el reclutamiento y los ejercicios militares. Fomentó el afán de conquista del rey con sus consejos y llevó a cabo, con el mayor celo, las anexiones y los saqueos de Holanda y del Palatinado. Su carácter orgulloso le acarreó numerosos enemigos, y estando ya a punto de caer en desgracia murió repentinamente.
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