(Goslar, 1056 Lieja, 1106)
Emperador de Alemania, hijo de Enrique III y de Ana de Poitiers que ejerció la regencia, durante la cual los grandes señores camparon libremente por Alemania. Al llegar a la mayor edad, luchó por restablecer la autoridad real, especialmente en Sajonia y Baviera. Chocó con el Papa Gregorio VII por la cuestión de las «Investiduras>>, llegando, incluso, a deponer al Papa; éste le excomulgo, y Enrique, por miedo a que sus vasallos quedasen desligados del juramento de fidelidad, se humilló ante Gregorio VII en el castillo de Canosa de la Condesa Matilde de Toscana; fué perdonado, pero reincidió en su conducta anterior y el Papa le excomulgó de nuevo. Las victorias militares del Emperador amenguaron externamente los efectos de la excomunión hasta el punto de osar nombrar un antipapa: Clemente III. Los normandos saquearon atroamente Roma, y Gregorio VII huyó y falleció en el destierro. El Emperador murió oscuramente, después de alejarse Italia del Imperio y triunfar el prestigio del Papado.
(Oporto, 1394 - Sagres, 1460)
Infante de Portugal, hijo de Juan I y de Felipa de Lancaster, fué cuidadosamente educado; acompañó a su padre en la expedición a Ceuta, donde combatió con tanto ardor que Don Juan creó para él el ducado de Coimbra. Fijó su residencia en Tercena Naval (hoy Sagres), lejos del bullicio de la corte, con la idea fija de surcar el océano para nuevos descubrimientos. Sus arriesgadas expediciones causaron gran recelo en el Papa y en Enrique V de Inglaterra; pero Don Enrique había puesto todos sus pensamientos en el mar y así fueron descubiertas las islas de Porto Santo, Madera y el archipiélago de las Azores; pero era el mar Tenebroso el que le interesaba principalmente, y sus sueños se fueron realizando; doblóse el cabo Bojador, se descubrió Río del Oro, Tánger, cabo Blanco, cabo Verde, etcétera. De la Escuela Naval que él creó en Sagres surgieron los descubridores de las nuevas rutas y tierras citadas, que fueron Bartolomé Perestrello, Vaz Tejeira, Gonzalves Zarco, Gonzalo Velho Cabral, y Gonzalves Baldaya, todos impulsados por Enrique, el Navegante. Apasionado por la Cosmografía, fué un excelente matemático; aplicó el astrolabio a la navegación e inventó las cartas planas.
(Le Mans, 5 marzo 1133 - Chinon, Francia, 6 julio 1189)
Rey de Inglaterra, fundador de la dinastía de los Plantagenet. Hijo de Godofredo Plantagenet, conde de Anjou y duque de Normandía, y de Matilde, hija de Enrique I, rey de Inglaterra, llega a ser, en 1149, duque de Normandía, conde de Anjou, del Maine y de Touraine y sucesor del duque de Bretaña, a la muerte de su padre. en 1151; casa en 1152 con Leonor, duquesa de Aquitania, divorciada de Luis VII; y a la muerte de Esteban, rey de Inglaterra, toma pacíficamente posesión del trono. Su reinado abarca tres periodos: durante el primero ocupóse en restaurar el orden y cumplir el tratado de Winchester; en el segundo se desarrolla la lucha con Sir Tomás Becket, después Santo Tomás de Cantorbery; y el tercero. trae, como consecuencia de esta lucha, una serie de revueltas y rebeliones. Si ejerció una efectiva autoridad sobre Inglaterra, el País de Gales, Escocia e Irlanda, su reinado está plagado de inconsecuencias y errores, y, lo que es peor, de crímenes.
(Greenwich, 21 junio 1491 - Londres, 28 enero 1547)
Subió al trono en 1509, sucediendo a su padre, Enrique VII Tudor. Casó con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos. Siguió una política de acercamiento a España, especialmente a Carlos V, que luego dirigió, a raíz de la victoria de Pavia, hacia Francisco I. Su celo en la persecución del luteranismo le valió del Papa el titulo de «Defensor de la Fe»; pero se separó de la Iglesia Católica para fundar el «Anglicanismo», iglesia independiente, por no haber obtenido de Roma el divorcio que solicitó para casarse con Ana Bolena. Casó sucesivamente con seis mujeres, a dos de las cuales mandó decapitar. Cruel y vicioso, gobernó como un verdadero déspota. Le sucedieron sus hijos Eduardo VI, hijo de Juana Seymour, María Tudor, nacida del primer matrimonio, y, por último. Isabel, hija de Ana Bolena. A pesar del sombrío cuadro que se deduce de los caprichos amorosos y de las pasiones del rey, éste fué para Inglaterra la clave de su futura hegemonía.
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