(Atenas, 450 a. de C. - Frigia, 404)
General y político ateniense. Destacaron en él, por un igual, virtudes y defectos y unas y otros le hicieron célebre. Estando al frente del partido demócrata, arrastró Atenas a la guerra, al tratar de aislar Esparta en el Peloponeso, y fue derrotado en Mantinea. Cuando proyectaba la conquista de Sicilia fue citado a juicio, acusado de haber mutilado, con otros compañeros de libertinaje, las columnas del Templo de Mercurio en Atenas. Entonces huyó a Esparta, a la que ofreció sus servicios, sediento de venganza. Impulsó a los espartanos a declarar la guerra a Atenas, a la que invadió, devastándola. Perdido el favor de Esparta, se refugió en el reino del sátrapa Tisafernes y desde allí pretendió combatir contra espartanos y atenienses. Reclamado por Atenas para ocupar el poder supremo, conquistó para ella Calcedonia y Bizancio, aniquiló la escuadra espartana y trató de asegurar las posesiones del mar Negro. Caído en desgracia nuevamente, al fracasar en Asia Menor, se desterró voluntariamente a un castillo de Tracia.
(Quinta del Paraíso, 1453 - 16 de diciembre 1515)
Segundo gobernador de las Indias e ilustre marino portugués. Con poderes del rey de Portugal embarcó, el 6 de abril de 1506, en una flota al mando de Tristao da Cunha. Exploraron las costas de Madagascar, después de descubrir las tres islas Tristán de Acuña. Dividida la expedición, quedóse Alburquerque con seis naves para la conquista de nuevas tierras para su patria. Se apoderó de Ormuz, centro comercial importantísimo. Nombrado gobernador de las Indias conquistó Goa, que hizo capital de las posesiones portuguesas en la India, en 1510, y así suscesivamente Malabar, Ceilán y Malaca. Enfermo de disentería, enteróse de que, por intrigas, había caído en desgracia ante el rey de Portugal, que había ordenado su destitución, cuando trataba de llegar a Goa. El disgusto provocó su muerte, llegando tarde la rectificación del rey, que reconoció su error e ingratitud para con el gran marino.
(Tomis de Estiria, 370 - Cosenza, Calabria, 410)
Rey visigodo. Ambicioso de poder, en el año 395 se dirigió a Constantinopla, penetrando en Grecia por el desfiladero de las Termópilas. Saqueó y devastó cuanto halló a su paso, incluyendo Atenas y todo el Peloponeso. Decidido a invadir Italia, emprendió su conquista el 18 de noviembre del año 401. En febrero, atacó Rávena, siendo rechazado y derrotado más tarde, fue obligado a retirarse. Por segunda vez intentó invadir Italia, presentándose frente a las puertas de Roma en el año 408. Los romanos compraron su libertad con crecido tributo, y Alarico se retiró a Toscana, esperando refuerzos. De nuevo se dirigió a Roma, en el año 409 y ocupó el puerto de Ostia. Atacó a Roma, de la que le abrieron las puertas unos esclavos y durante tres días autorizó el saqueo. La ciudad fue pasto del incendio y la muerte, excepto los templos de San Pedro y San Pablo. A los seis días, se dirigió al sur de Italia. Su botín lo constituyeron 800 carros cargados de tesoros. Le sorprendió la muerte en Calabria, cuando preparaba sus ejércitos para desembarcar en África.
(Itálica, 26 enero año 76 - Baïes, 10 de julio 138)
Emperador romano, español, originario de Itálica, sucedió a su tío Trajano. A las cualidades de general y gobernante que éste poseía, añadía un espíritu cultivado y un refinado gusto artístico. Conocía la lengua griega igual que la latina y era un enamorado de las cosas nobles y elevadas del espíritu. Adriano recorrió todo el imperio, escoltado de un ejército de constructores, restaurando monumentos, mereciendo el título de renovador del mundo. De 121 a 126 recorrió la Galia, Bretaña y España; embarcó para Asia Menor, visitó Troya, llegó hasta el Eúfrates y se detuvo largo tiempo en Atenas. Magnífica obra militar de este emperador viajero, fue la fijación de fronteras con exacta visión de lo que era posible y útil. Sofocó un levantamiento de los judíos, prohibiéndoles la entrada en Jerusalén, lo que dió origen a una nueva dispersión del elemento semita.
Página 57 de 196