(Burgos, 23 noviembre 1221 - Sevilla, 4 abril 1284)
Rey de Castilla y León, hijo de Fernando III. Antes de ser proclamado rey, el 1.º de junio de 1252, arrebató a los moros Lorca, Cartagena, y en 1254, Jerez, Arcos de la Frontera, Medina Sidonia y Lebrija. En 1262, la flota castellana tomó Cádiz.
Aspirando al trono vacante de Alemania empleó grandes sumas de dinero para conseguir ser elegido, fracasando al fin. Durante su reinado, los castellanos sufrieron varias derrotas, luchando con los árabes, entre ellas la de Écija. Su labor cultural fué magnífica. Trató de unificar las leyes de la nación, otorgando los Fueros reales a cuantos pueblos le era posible. Fué hombre docto, versado en todas las ciencias y letras. Entre las obras escritas o producidas bajo su dirección, destacan: en las legislativas, el "Fuero Real," y el "Código de las Siete Partidas." Entre las históricas, "Estoria de Hespanna." Entre las literarias, las "Cantigas." Entre las didácticas, "Tablas Alfonsinas" y "Tratado de Ajedrez."
(Galina, 1105 - Fresneda, agosto 1157)
Rey de Castilla, hijo de Doña Urraca y el Príncipe Raimundo de Borgoña. Fue proclamado rey, al contraer segundas nupcias su madre, viuda, con Alfonso I de Aragón, por no aceptar los castellanos el dominio aragonés. Arrebató a los moros entre otras plazas, Jaén. Aliado con el padre de su esposa, Ramón Berenguer, conde de Barcelona, invadió Navarra, que se declaró vasalla de Castilla. Durante su reinado se reconoció la independencia de Portugal. Contando con las amistades del conde de Barcelona, y de los condes de Foix, Urgell, Montpellier y otros, y afianzando su poder por sus victorias sobre los árabes, Alfonso VII se proclamó emperador en las cortes, de León, de 1135. De nuevo se enfrentó con los moros, conquistando Almería y Alcántara. Dividió, antes de morir, su vasto reino entre sus hijos Sancho y Fernando.
(1394 - Nápoles, 27 junio 1458)
Rey de Aragón, cuyo trono heredó el 2 de abril de 1416. El recelo y antipatía con que en un principio le miraron catalanes y aragoneses, se trocó en entusiasmo al comprobar su buen gobierno y éxitos militares. Consiguió el dominio rotundo de la Cerdeña y sometió Córcega. A petición de Juana, reina de Nápoles, combatió contra los ejércitos del duque de Anjou, que habían puesto sitio a Nápoles, y los derrotó. Regresó a España y durante su ausencia los genoveses tomaron Nápoles y Gaeta. Dirigióse de nuevo a Italia Alfonso V, pasando antes por Túnez, donde derrotó a los moros y puso sitio a Gaeta. No pudo tomarla y fue hecho prisionero. Recobrada la libertad sitió a Nápoles, conquistándola a la segunda tentativa. Falleció poco después de tomar dicha capital, en el castillo de Ovo. Un rasgo demostrativo de su magnanimidad fue el de acoger en su campamento, cuando sitió Gaeta, a los niños, mujeres y ancianos expulsados de la ciudad porque, según sus propias palabras, <<más quería no tomar la plaza, que faltar a los deberes de humanidad>>. Su corte fue una de las más brillantes del primer Renacimiento, perpetuando aún el Arco del Castel Nuovo su triunfo sobre la ciudad.
(1040 - Toledo, 30 junio 1109)
Rey de Castilla. Hijo de Fernando I. Le correspondió, en la división que hizo éste de sus estados, entre sus hijos, el reino de León, pero fue despojado de él por su hermano Sancho de Castilla. Se refugió Alfonso en la corte de Almamum, en Toledo; y en el castillo de Brihuega, que el árabe le dio en prueba de amistad, formó su corte. A la muerte de Sancho, los castellanos y leoneses le nombraron rey, tomándole juramento el Cid, en Santa Gadea, conforme no había sido cómplice del asesinato de su hermano Sancho. Llegó hasta Tarifa, en su lucha contra los moros, después de arrebatar varias ciudades al rey de Sevilla. Combatió a los almorávides y fue derrotado en Zalaca. Durante su reinado, los esposos de sus hijas, doña Urraca y doña Teresa, conquistaron, en nombre de Alfonso, varias plazas de Galicia, Portugal y Extremadura. Las crónicas y la leyenda juzgan desfavorablemente a este rey por su actuación respecto a las empresas del Cid Campeador. Su muerte fue seguida de un período de desorden, a raíz del matrimonio de su heredera, Doña Urraca, con Alfonso I de Aragón.
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