(Charmes-sur-Moselle, 22 septiembre 1862 - Neuilly-sur-Seine, 4 diciembre 1923)
Literato y novelista francés. Fue diputado en París, y su labor parlamentaria no turbó su producción literaria. Gran orador, manifestó constantemente su nacionalismo, su gran amor a la patria y su antigermanismo, en el Parlamento y en el periódico, publicando en L'Écho de París, a partir de 1914, una serie de artículos que más tarde formarían su «Crónica de la Gran Guerra». Elegido miembro de la Academia Francesa. Es loable su tentativa de profundizar en el temperamento español, que manifestó en «La sangre, el placer y la muerte», obra de la que es continuación «Greco, o el secreto de Toledo». Obras conocidas de Barrès son: «El jardín de Berenice»; «Los Bastiones del Este»; «Un jardín en el Oronte» y «La cruz de guerra».
(París, 9 abril 1821 - 31 agosto 1867)
Poeta francés. Se manifestó como un clasicista de la literatura francesa. De fértil imaginación y poderosa sensibilidad, su viaje por Oriente sirvió de acicate a su vocación literaria. Sus teorías son de un pesimismo insano, morboso. En él se encuentra por vez primera lo que más tarde se llamaría decadentes. Tradujo a la lengua francesa los Tales de Poe. Por su obra más importante, «Las flores del mal», fué multado, acusado de ultraje a las buenas costumbres. Las constituyen unas poesías extrañas, de interés literario. Otra de sus obras a destacar, es un ensayo en el que nos habla de los efectos del opio. Se titula: Parais artificiels. La exposición, la forma, en sus obras, no puede ser más perfecta. Murió a causa de los abusos de estimulantes nerviosos, en un sanatorio. Además de las obras citadas, escribió Morale de Joujou (1859), ensayos, críticas, artículos, diarios íntimos y algunos dramas. Fué escritor de estilo buído y primoroso. Se suelen citar, como verdaderos dechados, algunos de sus relatos de viajes. Poco antes de morir publicó una selección de sus obras, titulada <<Veinticinco años de vida literaria>>. Su viuda y su hijo han publicado las notas personales y privadas del poeta: Mes Cahiers.
(Sevilla, 17 febrero 1836 - Madrid, 22 diciembre 1870)
Poeta romántico español. Huérfano a sus diez años, fué acogido por una tía suya. En 1854 se trasladó a Madrid, entrando de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, de la que fué despedido por haber sido sorprendido escribiendo versos. Figuró como periodista en «El Contemporáneo» y dirigió «La Ilustración» de Madrid. Realizó viajes artísticos por diversas ciudades de España, escribiendo la «Historia de los templos de España», en la que resalta su afición a las artes plásticas. Su obra poética (Rimas) figura entre las más importantes de la literatura universal. Son notables sus Leyendas y Cartas desde mi celda que escribió desde el monasterio de Veruela. Murió sin poder ver el éxito de sus obras, mientras preparaba la primera edición.
(Madrid, 12 agosto 1866 - agosto 1954)
Dramaturgo español. Consagrado desde muy joven a las letras, publicó libros de poesías, y «Cartas de mujeres» que son un sorprendente y profundo estudio del alma femenina. Más tarde se dedicó exclusivamente al teatro, llevando a la escena aspectos satíricos de
la vida de la aristocracia y las altas clases sociales. Su primer drama estrenado fue “El nido ajeno”. Obtuvo en 1922 el Premio Nobel de Literatura. Su labor es considerable, con cerca de 130 obras estrenadas. Renovó y transformó nuestra escena, incorporándola al tono moderno de la europea, sin perder la línea de nuestra tradición y el noble afán de perfección. Hay en él varios aspectos dramáticos muy interesantes, entre ellos: el de predominio costumbrista, cuya más perfecta culminación se encuentra en «La noche del sábado», y la comedia rural «Señora Ama», apología de la universalidad del amor materno; el de satirizar tipos y costumbres, y el de libre evasión de la fantasía, como su interés por el teatro infantil, reflejado en «El príncipe que todo lo aprendió en los libros»; o, siguiendo el estilo de la antigua farsa italiana, tiene una obra de resonancia y perduración universal: «Los intereses creados», donde ha comprendido en unos pocos tipos «el poema, la tragedia y la mascarada de la existencia».
Es ésta obra la síntesis más perfecta de su genio, con sencilla trama, comprensión de la naturaleza humana, ironía, escepticismo, idealismo y poesía. Son muy intensas y vibrantes, también: «La Malquerida» (drama), «Pepa Doncel», «Campo de armiño», «La fuerza bruta», «La Infanzona», «De muy buena familia», «La culpa es tuya», etc. No menos estimable es su colección de pensamientos y palabras, palabras para enaltecer. Don Jacinto Benavente queda calificado en la historia de la literatura universal como una de las grandes figuras de la primera mitad del siglo xx.
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