(París, 10 julio 1871 - 18 noviembre 1922)
Novelista francés. Su salud precaria agudizó su sensibilidad, y de ahí su novela penetrante, psicológica, que se deleita en los detalles, en las variadas reacciones de los seres humanos. Su psicologismo y psicoanálisis influyen poderosamente en la novela actual y, así, Mauriac, Giraudoux, Gide y aun Huxley y Joyce, arrancan de Proust y se hallan infiuídos por él. Es él quien acaba con la última dirección naturalista y hace que el detalle sustituya a la acción. Desde 1896 van apareciendo incansablemente sus novelas: «Los placeres y los días» (1896), Pastiches et mélanges (1919), «A la sombra de las doncellas» (1918), «Sodoma y Gomorra» (1921-22), «La desaparición de Albertina» y «El tiempo reencontrado» (1927, póstumas). Esta última es su obra principal, de una extrema minuciosidad, y la componen una especie de memorias fragmentadas, dispersas a lo largo de títulos numerosos.
(Besançon, 15 enero 1809 - Passy, 26 enero 1865)
Célebre escritor francés. Su educación se vio dificultada por una vida de continuas privaciones. Pero triunfa su afición a las Letras, y en 1837 publica un tratado anónimo, con el título de «Ensayo de Gramática general» y se establece en París. Cuando trabajaba en una obra importante: «Solución del problema social» (1848), le alcanzó la revolución de Febrero, pasando activamente a la más ardiente polémica literaria; sus discursos y sus libros, ensalzados o denigrados apasionadamente, se vendían a miles de ejemplares: «El derecho al trabajo» (1848). «Demostración del socialismo», «Ideas revolucionarias» (1849), «Del crédito» (1850) y su célebre «De la justicia en la Revolución y en la Iglesia. Nuevos principios de Filosofía práctica», en 1858, libro que le obligó a refugiarse en Bélgica durante tres años, conservando ya al regresar a Francia una relativa tranquilidad que prolongó hasta su muerte, período en el que todavía siguió publicando: «Teoría del Impuesto», «Filosofía del Progreso». «Amor y matrimonio». «Teoría de la propiedad», y otras.
(Umbría, hacia 47 a. de J.C. - después de 16)
Poeta elegíaco latino. Pasó jovencísimo a Roma y alcanzó la protección de Mecenas y la amistad de Virgilio y Ovidio. Su talento, inspirándose en los modelos griegos y en su mitología, le hizo componer sus célebres «Elegías». de estilo esmerado y escogido. Están agrupadas en cuatro libros de carácter amoroso los tres primeros, y patriótico el cuarto; elegías que se publicaron casi siempre con las de Catulo y Tibulo. Fue, Propercio, el más depurado y menos material de los poetas paganos. Murió muy joven, en Roma.
(Salem, 1796 - Boston, 1859)
Gran historiador norteamericano. Siguió sus estudios en la Universidad de Harvard, pero un accidente desgraciado le dejó casi ciego, quedando finalmente privado de un ojo, defecto físico que hace más admirable su actividad literaria, pues siempre necesitó de alguien a quien dictar sus libros. España halla en él al exaltador de nuestra raza y al destructor inflexible de nuestra «leyenda negra», ya que desde 1824 se dedica casi exclusivamente a la Historia de España. Es un historiador sagaz e imparcial, con una inteligencia vigorosa y un estilo castizo y brillante. La crítica norteamericana le reconoce entre los primeros historiadores. Destacan sus obras: «Historia de los Reyes Católicos», «Historia de Méjico» (1842), «Historia de la conquista del Perú» (1847), «Felipe II» (inacabada), «Molière» (1828) y «Ensayos críticos e históricos» (1845).
Página 62 de 196