(Lisboa, 13 mayo 1699 - Pombal, 8 mayo 1782)
Embajador, de 1738 a 1745, en Londres y luego en Viena, conquistó fama de gran diplomático por el acierto y habilidad con que llevó a cabo las negociaciones. En 1750 fue nombrado Secretario de Estado y de Guerra, ejerciendo desde el primer momento tal influencia sobre el carácter débil de José I que no tardó en ser jefe absoluto del gobierno. Redujo los derechos del tabaco y del azúcar, prohibió la exportación de moneda, creó una fábrica de pólvora, regularizó las leyes de sucesión, fundó la Compañía del Gran Pará y del Marañón quitó atribuciones a la Inquisición, disciplinó el ejército, regularizo la Hacienda. Con motivo del terremoto que asoló Lisboa en 1755, ordenó los salvamentos de modo inteligentísimo; creó el monopolio de los vinos de Oporto. Todas estas medidas contribuyeron al engrandecimiento de Portugal, pero su memoria se ve oscurecida por el trato que dio a la Compañía de Jesús, cuyo decreto de expulsión promulgó en 1759, con lo que se rompieron las relaciones diplomáticas con el Vaticano. Se distinguió por su crueldad y soberbia; al morir el rey, cayó en desgracia y murió olvidado.
(Megalópolis, 210-205 a. de J.C. - Roma, hacia 125)
Político e historiador griego. De esmerada educación, tomó parte activa, junto con su padre, en la vida política de su patria, sin entusiasmo ni hostilidades hacia Roma, postura propia del partido aristócrata al que pertenecía. Desterrado a Roma a consecuencia de la derrota de Perseo, rey de Macedonia, entre los mil que sufrieron este castigo gozó del privilegio de quedarse en la capital del Imperio como amigo de Publio Emilio Escipión y de sus hijos. Por ello tuvo oportunidad de estudiar aquella sociedad, en el momento considerado por Cicerón único en la historia, la Edad de Oro de la República. Consiguió el perdón para sus compañeros y para él mismo, volvió a su patria, pero regresó a Roma para vivir en ella y acompañar a Escipión el Africano en sus campañas y viajes por Cartago, España y la Galia. A su regreso, su patria había sido incorporada al Imperio romano; interpuso su influencia para que el castigo fuera menos duro y se dedicó a escribir su famosa «Historia», desde el principio de la segunda guerra púnica hasta la destrucción de Cartago, en 40 libros, de los que poseemos enteros sólo los tres primeros. Fue el primero que concibió el plan de una Historia Universal con espíritu crítico y moralizador.
(Hayes, 28 mayo 1759 - Putney, 23 enero 1806)
Político inglés, llamado «el Joven», para distinguirle de su padre, de quien era hijo segundo. De temperamento enfermizo, a los veintiún años terminó la carrera de abogado, obteniendo un puesto en la Cámara de los Comunes (1784). Destacó como gran orador: con sus críticas y censuras, por la forma de llevar la guerra de América del Norte, contribuyó a derribar el Gabinete North (1782). Logró formar Gobierno a los veinticuatro años de edad, contando con la oposición de la mayoría de la Cámara, a la que consiguió disolver. Supo levantar la economía del país después de la guerra de América, reorganizó el gobierno de las Indias, fue contrario a la Revolución francesa, reprimió sangrientamente la revolución de Irlanda. Preparó la unión administrativa de este último país, cuyo proyecto el rey se negó a aprobar, lo cual motivó su dimisión, en 1801. Nuevamente ocupó la presidencia en 1804, pero su constitución física, debilitada por el incesante trabajo y la fatal noticia de la batalla de Austerlitz, acabaron con su existencia. Está enterrado en Westminster, en la misma tumba que su padre. Célebre es la frase de lord Wellesley: <<¡Gloriosa tumba que encierra a la vez a tal padre y tal hijo, esos dos acabados modelos de perfección moral y patriotismo!».
(Cauchy-la-Tour, 24 abril 1856 - Port Joinville, 22 julio 1951)
Mariscal de Francia, que después de estudiar en Saint-Cyr, permaneció en la guarnición de Besançon desde 1881 a 1901. Fue profesor de Artillería en la Escuela Normal de Tiro de Châlons, y en la escuela de Estado Mayor recibió lecciones de Foch, con el que le unió una estrechísima amistad. Al estallar la primera Guerra mundial era coronel, y en la batalla del Marne fue ascendido a general de brigada; pero su máxima gloria la adquirió en la defensa de Verdún (1916) con cuya gesta salvó a Francia. Después mandó el grupo de los Ejércitos del Norte y del Nordeste, logrando restablecer la decaída disciplina de las tropas francesas, en 1917. Terminada la guerra - 1918- continuó prestando grandes servicios en Marruecos (1925-26); en la Academia Francesa; fue ministro de la Guerra, en 1934. En 1939 se le nombró embajador en Madrid, donde le sorprendió la segunda Guerra mundial. Ante el avance alemán por Francia, y tras la entrada en París se le designó para negociar el armisticio: 16 junio 1940. Abandonó España y marchó a su patria. Nombrado Jefe del Estado francés por la Asamblea nacional, trató de amortiguar los pesares de la ocupación alemana. Al finalizar la guerra, Pétain se escapó de Singmaringen, donde había sido llevado por los alemanes, a Suiza. Una vez liberada Francia, se presentó para ser juzgado. Fue procesado y sentenciado, en agosto de 1945, como «criminal de guerra», a muerte, cuya pena se le conmutó por la de prisión perpetua. Murió resignado y digno, a los noventa y cinco años de edad. En las dificilísimas circunstancias por que atravesó Francia la sirvió con decisión, lealtad y patriotismo, en todo momento.
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