(Zurich, 12 enero 1746 - Brugg, 17 febrero 1827)
Pedagogo suizo, cuya vida fue en alto grado fecunda y bienhechora por haber despertado el amor y entusiasmo hacia la educación de la juventud y del pueblo. Pero por ser incapaz de profundizar en el alma del individuo, cuando quería mostrar el camino que conducía a su educación, fracasaba. Así se frustraron sus intentos de crear una Escuela-granja que fundó en Nehuol en 1771, otra en 1774, el Orfelinato de Stans, que creó por misión y bajo la tutela de la Revolución francesa, el Instituto Educativo de Burgdorfer Schloss. Escribió varios tratados de pedagogía, entre los que sobresalen: «Acerca del medio más sencillo para educar al niño desde la cuna hasta la edad de seis años en el hogar doméstico», y «El método de Pestalozzi» (Berna, 1804), que es un compendio de su sistema pedagógico. En 1805 fundó el instituto educativo de Yverdon, trabajando en él durante veinte años con colaboradores muy valiosos, entre ellos Froebel. En España, durante el gobierno de Godoy, se fundó un Instituto Pestalozziano. Las Asociaciones Pestalozzi se crearon para auxiliar a las viudas y huérfanos de maestros.
(499 a. de J.C. 429)
Hombre de Estado ateniense, hijo de Jantipo, el héroe de Micala, y de Agarista, del linaje de los Alcmeónidas. Fueron sus maestros Zenón, Anaxágoras y Protágoras. Acaudilló el partido popular, contra el conservador u oligárquico que dirigía su antiguo jefe Cimón. Cuando llegó al poder implantó varias reformas democráticas: despojó al Areópago y al Consejo de los Quinientos del poder judicial que dio a los «dicastas». Se alió con Megara, luchó contra Corinto, Egina y Esparta, alcanzando la hegemonía de Atenas sobre el continente. Se dedicó a embellecer a esta ciudad durante doce años, dotándola de grandiosos monumentos que han sido la maravilla de 'todas las generaciones; pero, en envidiosa Esparta de la gloria de Atenas, declaró la guerra del Peloponeso, después de cuya victoria arrebató la hegemonía a Atenas. Al morir Pericles a consecuencia de una peste, Atenas fue llevada a la ruina por demagogos intemperantes. El llamado «Siglo de Pericles» marcó el supremo desarrollo de la civilización griega, y Atenas fue el centro de la espiritualidad del pueblo griego; dotó también a su ciudad de una fuerte escuadra y construyó unos grandiosos muros de defensa.
(Balaguer, primeros de septiembre 1319 - Barcelona, 5 enero 1387)
Rey de Aragón, hijo de Alfonso «el Benigno» y de su primera esposa Teresa de Entenza, llamado «el Ceremonioso», o del Punyalet. Tuvo una infancia ingrata, por el desvío que le mostró su madrastra Leonor de Castilla. Su reinado está entretejido de triunfos políticos, obtenidos muchas veces a costa de una implacable violencia. Cooperó con Alfonso XI en la guarda de Gibraltar; sofocó el movimiento de los nobles levantiscos («unionistas»), venciéndolos en Épila (1348), y rasgando con su puñal el privilegio de la Unión concedido a ellos por Alfonso «el Liberal»; desposeyó a Jaime III, rey de Mallorca, de sus Estados, que quedaron nuevamente incorporados a la Corona catalano-aragonesa; intervino en la guerra civil de Castilla, contra su homónimo Pedro el Cruel, provocando su caída y el advenimiento de la Casa de Trastamara; se enfrentó con Génova, logrando afianzar los derechos sobre Cerdeña; y aceptó, por último, la soberanía de los ducados de Atenas y Neopatria. Fue culto, enérgico, activo, y observador de la etiqueta palaciega. Creó en Huesca un «Estudio General», e impulsó la labor histórica.
(Valencia, julio-agosto 1240 -Villafranca del Panadés, 11 noviembre 1285)
Llamado «el Grande», hijo de Jaime el Conquistador y de su segunda esposa Violante. Por sus grandes cualidades su padre lo asoció a sus empresas; casó con Constanza, hija de Manfredo de Suabia, regente de Sicilia y paladín del partido gibelino. Subió al Trono en 1276, luchó contra los moros de Valencia y convirtió en feudatario al reino de Mallorca que ocupaba su hermano Jaime. Por muerte de Manfredo a manos de los franceses, a quienes el Papa había dado Sicilia, quedó como sucesor en este reino, y al ocurrir las «Vísperas sicilianas» contra la dominación francesa, Pedro III fue a dicha isla donde se le recibió como libertador, expulsando a los franceses. Fue excomulgado por el Papa y sus estados entregados al rey de Francia. Para poder contar con la ayuda de los nobles confirmó los Usatges y dio el «Privilegio general». Derrotó a los franceses que intentaban invadir el Principado, en el Coll de Panissars, donde murió el rey Felipe el Atrevido. Por renuncia de Sicilia a favor de su segundo hijo, Jaime, fue absuelto de las censuras eclesiásticas antes de morir. Se distinguió por su valor, sus dotes de político sagaz y enérgico, su amor a las letras y como precursor de la expansión española.
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