(Siglos XIII-XIV)
Personaje legendario de la independencia suiza. originario del cantón de Uri, que en unión de dos amigos se había propuesto libertar a su patria de los austríacos. Según la leyenda, imponía su autoridad con extremado rigor el gobernador austríaco de aquellos cantones. Hermann Gessler, pretendiendo, entre otras arbitrariedades, que los suizos se descubrieran ante el sombrero ducal, colocado en un asta clavada en la plaza de Altdorf. Indignado Tell. bajó de la montaña y se negó a someterse y a saludar. Detenido por el gobernador, éste le amenazó con la pena de muerte si no lograba derribar con una flecha una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo menor. Hábil arquero, Guillermo salió victorioso de tan absurda prueba, a pesar de lo cual continuó siendo objeto de las persecuciones y la cólera del tirano, hasta que una flecha de Tell hirió a Gessler mortalmente, siendo ésta la señal de un levantamiento en masa y de una guerra contra Austria (1307). Existen varias versiones de la leyenda, que incurren en graves inverosimilitudes, por lo que debe ser aceptada con alguna reserva. Este personaje ha servido de tema a poetas y músicos, siendo inmortalizado en el drama de Schiller y en la ópera de Rossini.
(Dillenbourg, Nassau, 16 abril 1533 - Delft, 10 julio 1584)
Vivió en la Corte de Carlos V. Heredó de su padre los Países Bajos. Fomentó secretamente el movimiento contra Felipe II y fué el verdadero autor del compromiso de Bredá. Cuando llegó a los Países Bajos el nuevo Gobernador. Duque de Alba, se retiró, declarándose abiertamente protestante. Fundó la Unión de Utrecht, que dió origen a la República de Provincias Unidas. Murió asesinado por partidarios de Felipe II.
(Berlín, 27 enero 1859 - Doorn, 4 junio 1941)
Emperador de Alemania y Rey de Prusia, hijo de Federico III y de la princesa Victoria de la Gran Bretaña. Tuvo una excelente preparación militar; siguió algunos cursos de la Universidad de Bonn y casó con la princesa Augusta Victoria de Schleswig-Holstein, en 1880. Sucedió a su padre en 1888. Al principio hizo suya la política de Bismarck, con lo que aseguró la paz, entablando relaciones personales con numerosos soberanos extranjeros y visitando la mayor parte de las Cortes de Europa. Convocó en Berlín, en 1890, la Conferencia Internacional del Trabajo, produciendo sus ideas político sociales gran efervescencia pero su discrepancia con Bismarck, acerca de la legislación social, provocó la retirada del canciller y con ello la distanciación entre los círculos nacionales del pueblo y el emperador. En 1894, tuvo lugar una formal reconciliación con Bismarck.
Inauguró el canal de Kiel y realizó varios viajes, entre otros a Palestina, adquiriendo para el Papa León XIII el terreno en que había tenido lugar la Asunción de la Virgen María. La política Imperialista de Alemania, conseguida por Guillermo II, hizo de esta nación una de las potencias más temidas y respetadas del mundo, llegando al máximo su preponderancia en vísperas de la guerra de 1914-1918. A partir de esta fecha, la historia de Guillermo II va unida al desarrollo de la misma. Los desastres de la Gran Guerra provocaron la Revolución de Berlín y al firmarse el armisticio en noviembre de 1918, el emperador se refugió en Doorn (Holanda), donde la Reina Guillermina logró retenerlo, a pesar de las presiones de los gobiernos aliados que deseaban su entrega para juzgarle. Se le denominó por antonomasia «el Kaiser»; su figura fué discutidísima, habiendo sido objeto de juicios muy dispares.
(Berlín, 22 marzo 1797 - 9 marzo 1888)
Emperador de Alemania, rey de Prusia, hijo segundo de Federico Guillermo III y de la reina Luisa. Lugarteniente general en 1825, fué más tarde gobernador de la Pomerania y dirigió la represión antirrevolucionaria en Baden. Sucedió a su hermano en 1861, tras de haber sido Regente por incapacidad del mismo. Abogó por el Ministerio Bismarck, y, siguiendo los hábiles planes de éste, desarrolló una política decididamente alemana, que condujo a una lucha con Austria. Durante la guerra con Francia, asumió el mando supremo, se acreditó en Gravelotte y Sedán y dirigió desde Versalles las operaciones militares y negociaciones para el establecimiento del Imperio alemán, siendo proclamado Emperador en el Palacio de Versalles el 18 de enero de 1871. Con su firme carácter y exacto sentido de la realidad, obtuvo una extraordinaria estimación entre el pueblo alemán. Sus obras, publicadas después de su muerte, reflejan el espíritu de Guillermo I y son a la vez documentos históricos de gran valía.
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