(154 a. de J.C.)
Tribuno, perteneciente a la más alta nobleza romana, que acompañó en Numancia a su primo Escipión Emiliano, fué cuestor en Cerdeña. A su regreso a Roma se hizo elegir tribuno, emprendiendo una serie de profundas reformas políticas y sociales. Su legislación es todavía más ambiciosa que la de su hermano mayor Tiberio, cuya reforma agraria (los latifundios) trató el primero de llevar a cabo. Ambos fueron educados con esmero por su misma madre, Cornelia (hija de Escipión, el Africano), y debieron a sus dotes oratorias gran parte de la influencia que lograron sobre el pueblo. Sus discursos fueron muy elogiados por el propio Cicerón. Tiberio murió asesinado por agentes del mismo Senado, Cayo, perseguido durante el tumulto promovido por los cónsules, se refugió en un bosque, y allí se hizo dar muerte por uno de sus esclavos.
(Liverpool, 29 diciembre 1809 - Hawarden-Castle, 19 mayo 1888)
Estadista inglés. Estudió en Eton y se graduó en la Universidad de Oxford. En 1843 fué nombrado Presidente de la Comisión de Comercio. Secundó activamente a Roberto Peel y fue en lo sucesivo su brazo derecho. Años más tarde fue nombrado ministro de Hacienda y, en 1865, fué representante del Colegio de Lancáster en la Cámara de los Comunes. Pero mal apoyado por los liberales, que le acusaban de haber caminado muy de prisa por la senda de las reformas, hubo de retirarse del gobierno antes de la apertura del nuevo Parlamento (1874); aunque poco después había de volver a la vida activa, reclamado por nuevos asuntos políticos: cuestión de Oriente, proyecto de nuevas leyes a Irlanda, guerra de los bóers en el Transvaal, etc. Es autor de las siguientes obras: «Del Estado, considerado en sus relaciones con la Iglesia» (1840), «Principios de la Iglesia, considerados en sus resultados» (1841), <<Observaciones sobre la reciente legislación comercial» (1845). También como orador su fama fué indiscutible.
(Niza, 4 julio 1807 - Caprera, 2 junio 1882)
Político y guerrillero italiano. De profesión marino, en 1883 ingresó en la Joven Italia, para, en la fragata Des Geneys, contribuir a ayudar a Mazzini, en un golpe de mano contra el Gobierno del Piamonte. Descubierto el complot, Garibaldi tuvo que huir a Francia y luego a Montevideo, donde propagó las ideas de la Joven Italia. Pronto dedicóse a la guerra de corso, luchando en Rio Grande del Sur, en Uruguay y en San Antonio del Salto, al mando de una legión italiana. Alrededor de su persona forjóse una leyenda de valor. Regresó a Italia para sumarse al alzamiento nacional contra Austria y se puso a las órdenes del rey Carlos Alberto de Saboya. Al frente de 3000 voluntarios participó en la guerra de 1848. Derrotado en Custozza, huyó a Suiza. Después, al servicio de Mazzini y de la República romana, combate contra las tropas de Francia. Refugiado en el Piamonte, el gobierno sardo consideró poco grata su presencia y tuvo que partir, desterrado. Refugióse en Túnez, Nueva York, Perú. China y Oceanía. En 1854 regresó a Italia, isla de Caprera. No cesó de intrigar y luchar. Finalmente organizó un cuerpo de voluntarios en Milán y dirigió la expedición en auxilio de los revolucionarios de Sicilla, de donde pasó al continente, entró en Nápoles con Victor Manuel I, y ganó ambas regiones para el rey de Cerdeña, en pro de la unidad italiana. Más tarde, y al frente de 30.000 voluntarios, quiso tomar Roma, el 3 de noviembre de 1867, por las tropas de Napoleón III, pero en Mentana fué derrotado. Al proclamarse la República francesa pasó a Francia a luchar contra los prusianos con un cuerpo de voluntarios. Durante la paz fué diputado y su muerte se consideró duelo nacional.
(Porbandar, Kathiavar, 2 octubre 1869 - Nueva Delhi, 30 enero 1948)
Jefe del movimiento nacionalista hindú. Educado en la Universidad de Amhebadad, pasó a Londres de 1888 a 1891, donde se doctoró en Derecho. Fué abogado en Bombay y dirigió en África del Sur, desde 1893 a 1913, una empresa en la que trabajaban miles de compatriotas suyos, cuya suerte trató de mejorar pidiendo una especie de autonomía para ellos. Volvió a la India y fué el alma del movimiento protestatario, basado en la desobediencia civil, con el fin de obtener la independencia de la India. De 1922 a 1924 fué encarcelado por las autoridades inglesas, y, al ser puesto en libertad, se ocupó de la educación moral y civil de los jóvenes, inculcando siempre la abstención de la violencia. Fué durante varios años presidente del Congreso Nacional hindú y encarcelado repetidas veces por sus campañas. El arma de que se valió en todo momento fué el ayuno: practicó quince ayunos, con un total de 123 días. Fué llamado Mahatma, o sea, «magnánimo», y supo captarse la confianza de los musulmanes de la India y de las diferentes castas y razas. Desempeñó prominente papel en todas las conversaciones que terminaron con la declaración de independencia en 1947. Fué asesinado por un fanático hindú de tendencia extremista y la noticia de su muerte conmovió al mundo. Fué incinerado a orillas del Ganges.
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