(Rammenau, 19 mayo 1762 - Berlín, 28 enero 1814)
Estudió en Jena y Leipzig, conoció a Spinoza cuyas ideas habían de influir profundamente en él, y también, personalmente, a Kant después de haber sido un ferviente lector de sus obras. Fué profesor en Jena, de donde le expulsaron, acusado de ateísmo. También lo fué en Berlín, cuya nueva Universidad, de la que fué rector, organizó. Levantó el espíritu de sus conciudadanos ante la invasión de Napoleón, con su «Discurso a la Nación Alemana», y murió de la peste que azotó a Berlín después de dicha invasión. Como pensador, inaugura la especulación filosófica postkantiana partiendo de la concepción moral de Kant: el no-yo es superado siempre por la infinita actividad del yo. La acción moral es la autodeterminación del hombre. La teoría del Estado, de la comunidad y del pueblo exige la superación de las exigencias individuales en favor de la razón al servicio de todos.
(Madrid, 23 septiembre 1713 - Villaviciosa de Odón, agosto 1759)
Hijo de Felipe V y María Luisa de Saboya. Después de atender a los compromisos con Francia e Inglaterra, quiso inaugurar una política conveniente para España, dedicando todos sus esfuerzos en el interior a fomentar la prosperidad nacional y, en el exterior, a mantener la neutralidad entre las dos poderosas naciones citadas. En 1729 casó con Bárbara de Braganza, anhelosa, como él, de vivir sin guerras ni perturbaciones, entregando los asuntos de gobierno a sus ministros: José de Carvajal y Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada. Se favorecieron la agricultura, las comunicaciones y la fabricación, procurando salvar siempre la rivalidad entre Francia e Inglaterra, cuyos manejos querían atraer España a su partido. En 1758 murió su esposa, y, a partir de entonces, se retiró el rey a Villaviciosa, donde murió al año siguiente, a los cuarenta y seis años de edad y trece de su reinado.
(Sos, 10 mayo 1452 - Madrigalejo, 23 enero 1516)
Rey de Castilla y de Aragón. Hijo de Juan II de Aragón y de doña Juana Enríquez, fué declarado heredero del reino en 1462, al morir Carlos de Viana. Intervino en la guerra de Cataluña a favor de su padre el Príncipe, obteniendo la victoria de Prats de Rey sobre el condestable Pedro de Portugal (1465). Nombrado por Juan II rey de Sicilia, entró en relaciones diplomáticas con la princesa Isabel de Castilla, que desembocaron en la firma de los Capítulos de Cervera (1469), efectuándose el enlace en Valladolid, el 19 de octubre de aquel mismo año. Gracias al apoyo decidido y eficaz de Fernando de Aragón, Isabel la Católica logró afianzar su causa de sucesión a la corona de Castilla. En 1479, don Fernando, ya rey de Aragón, gobierna también en el vecino reino, según las bases acordadas en Segovia. Durante su reinado, dieron comienzo los hechos gloriosos que sentaron las bases del Imperio Español: conquista de Granada y terminación de la obra de la Reconquista; anexión de las Islas Canarias; toma de Melilla: conquista de Nápoles y ocupación de Navarra. Pero si en el ámbito peninsular y mediterráneo las empresas de Fernando e Isabel bastarían para prestigiar políticamente a un reinado, la obra del descubrimiento de América vino a colmar sus éxitos, iniciando una nueva época. Al morir Isabel, en 1504. Fernando desempeñó por dos veces la regencia de Castilla, interrumpida por la breve regencia de su yerno Felipe el Hermoso. Casado Fernando por segunda vez con Germana de Foix, de la que tuvo un hijo que se malogró a los pocos días de nacer, falleció el gran monarca, después de incesante actividad política.
(Alcalá de Henares, 10 marzo 1503 - Viena, 25 julio 1564)
Emperador de Alemania, hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Enviado a los Países Bajos, fué discípulo de Erasmo, siendo reconocido en 1527 como rey de Bohemia y Hungría, la, donde onde reinó procurando desarraigar privilegios y afirmar la autoridad real. A la abdicación de su hermano Carlos V, obtuvo la corona imperial de Alemania en 24 de febrero de 1558, aunque el Papa tardó algún tiempo en reconocerle emperador. Durante su reinado procuró apaciguar las discordias religiosas, aumentando la tolerancia, practicando útiles reformas y trabajando por la libertad de conciencia. Antes de morir, hizo elegir a su hijo Maximiliano como sucesor suyo en el Imperio.
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