(Château-lés-Fontaines, 1091 - Claraval, 20 agosto 1153)
Joven noble borgoñón, entró en el Císter en 1112, fundando en 1115 el Monasterio de Claraval, del que fue abad. Su rigor ascético basado en la austeridad y pobreza y su amor a la Santísima Virgen hacen de él un hombre elegido. Fue la personalidad dominante de la Cristiandad durante el cuarto del siglo XII. Su influencia fue extraordinaria, tanto en los príncipes como en el pueblo. Ésta aumentó aún mas cuando uno de sus discípulos fue elegido Papa con el nombre de Eugenio III, en 1145. Obtuvo del Concilio de Sens la condena de Abelardo. Criticó el poder temporal del Papado, y fomentó el culto a la Virgen. Su único fracaso fue el promover la segunda cruzada, que, malograda, le amargó los últimos días. Bernardo fundó 72 monasterios y rehusó el episcopado. Dejó escritas multitud de obras: «De las alabanzas a María», «De los grados de soberbia y humildad», «Sermones sobre el Cantar de los Cantares», etc. Fue canonizado en 1174.
(París, 18 octubre 1859 - 4 enero 1941)
Filósofo francés. Descendiente de una familia judía irlandesa, efectuó sus estudios en el Liceo Condorcet, demostrando una gran disposición para las matemáticas. Fué profesor en Anger, desde 1881 a 1883, y en Clermont-Ferrand, desde 1883 a 1888. Fué docente de la Escuela normal y en 1900 ocupó una cátedra en el Colegio de Francia. Miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas y elegido de la Academia Francesa en 1914. Fué Presidente de la “Comisión de cooperación intelectual” de la Sociedad de Naciones. Si bien su precaria salud no le permitió ejercer el cargo. Se convirtió al catolicismo, aunque su conversión no se hizo pública hasta después de su muerte. Sus obras principales: <<Sobre la cortesía>> (1885), <<Materia y memoria>> (1896), <<La risa>> (1900), y <<Los dos surcos de la moral y de la religión>> (1932).
(Nursia, 480? - Monte Cassino, 547?)
Fundador de la Orden Benedictina. Hijo de una familia acomodada, estudió en Roma, decidiendo pronto hacerse monje. Se retiró a Subiaco, donde permaneció tres años haciendo vida eremítica. Habiéndose unido a él algunos discípulos, abandonó el retiro para fundar un monasterio, teniendo que abandonar Subiaco por la hostilidad de un sacerdote. Establecióse con algunos monjes en Roma, Nápoles y Monte Cassino. Organizó de forma precisa la vida monástica, repartiendo el tiempo entre la oración, el Oficio Divino, el trabajo manual y la lectura espiritual. La norma de sus monjes ha de ser: Ora et labora. La Regla de San Benito fué adoptada posteriormente por numerosos monasterios, siendo considerada como la Carta monástica por excelencia. Sus preceptos conservan la tradición del monaquismo oriental unido a la ponderación romana.
(673? - 27 mayo 735)
Monje de Jarrow. Entró muy joven en el Monasterio. Fué ordenado en el año 702, y tuvo el cargo de instruir a los monjes de la abadía. Toda su vida la pasó dedicado a la enseñanza y a los trabajos intelectuales. Su gran obra histórica Historia ecclesiastica gentis Anglorum es una obra crítica muy notable en su época. Sus homilías sobre la Biblia, y comentarios exegéticos, fueron utilizados posteriormente. Murió dictando una traducción inglesa del evangelio de San Juan. La obra enciclopédica de Beda hace que se le considere uno de los grandes Maestros de la Edad Media.
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